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LAS ZONAS EROGENAS |
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El placer sexual no sólo se limita al pene del hombre o al clítoris de la mujer. El cuerpo humano está plagado de puntos que producen sensaciones placenteras con apenas acariciarlos. Son las zonas erógenas. Las zonas erógenas son lugares de nuestro cuerpo donde las caricias producen sensaciones placenteras. No se trata de puntos arbitrarios: son aquellos en los que se concentra gran cantidad de terminaciones nerviosas y gracias a ello responden con una especial sensibilidad ante una estimulación adecuada. Las zonas primarias, son las partes del cuerpo más erógenas, las que mejor responden ante cualquier toque sensual y la mejor vía para llegar a la excitación sexual. Su estimulación son invitaciones descaradas al sexo. Por ejemplo: la punta de los pezones y el clítoris en la mujer; el pene o las tetillas en el hombre. De todas formas, la totalidad del cuerpo humano es una zona erógena, ya que la estimulación de cualquier punto es una fuente de sensaciones placenteras. Además, cada persona posee un mapa erógeno exclusivo y diferente. Por eso es muy importante que cada persona explore su cuerpo y descubra sus partes más erógenas. La búsqueda de los puntos erógenos puede iniciarse por cualquier parte del cuerpo. Pies, párpados, brazos entrepiernas, la nuca, el pelo y todo el resto de la superficie corporal están a la espera de ser explorados. El contacto y la estimulación de la piel es uno de los mayores componentes de la actividad sexual. Es muy importante aprender a acariciarse y a dejarse acariciar. No hay que concentrarse únicamente en las zonas erógenas comunes, ya que la piel está compuesta de una infinidad de puntos sensibles que hay que descubrir día tras día. Repetimos: el cuerpo entero es una enorme zona erógena, aunque en algunos puntos las sensaciones son mayores que en otros. El cabello Las orejas Cuello, nuca y hombros Pechos Los pezones son extremadamente sensibles tanto en los hombres como en las mujeres. Se pueden soplar, succionar, pellizcar suavemente o apretar entre los labios mientras se le dan ligeros toques con la lengua. Brazos La parte interna del codo resulta una zona erógena de carácter secundario y tiene utilidad en combinación con otras zonas, pero no de forma independiente. Las manos tienen más de 40.000 terminaciones nerviosas esperando a ser estimuladas. Pon la mano de tu pareja sobre tu boca y recorre la palma con sólo la punta de la lengua. Es una sensación inusual y muy excitante. Otra forma es trazar círculos desde dentro hacia afuera (en espiral) sobre la palma de su mano con tus dedos. Sube y baja por sus dedos con sólo las yemas de los tuyos, y acarícialos suavemente. Espalda A los lados de la columna vertebral se localizan una serie de nervios que pueden estimularse de forma muy efectiva por medio oral o manual, siempre en sentido ascendente o descendente. Frente al hueso sacro existe una zona más sensible que el resto, donde se juntan espalda y trasero. Vientre Responde muy bien a frotamientos y besos suaves. El área alrededor del ombligo es muy sensible en las mujeres. En el hombre, el área que va del ombligo al pubis está repleta de terminaciones nerviosas. Para excitarlas, traza una línea vertical por ese camino, no sólo con las manos, también con la lengua y los labios. Lame, succiona, y mordisquea. Puedes trazar una línea horizontal a través del abdomen, de cadera a cadera. Las ingles Especialmente sensible en los hombres. Recorre la ingle con los dedos, y haz un suave masaje desde la cadera hasta el interior del músculo. Combínalo con besos en la cara interna del muslo. Recorre con los dedos todo el interior de la ingle en dirección a su pene hasta llegar a la parte inferior de los testículos. Presiona el perineo varias veces. Esta técnica puede ser un excelente preludio al sexo oral. Muslos El muslo interior, donde la piel es más suave, es un área muy sensible que puede ser fuente de placer si se acaricia, lame o besa. Prueba hacer frotamientos circulares. Nalgas Contienen muchas terminaciones nerviosas que pueden ser estimuladas con facilidad mediante pequeñas palmadas o fricciones. En las mujeres, funcionan mejor los masajes que las levantan y las abren que los que las aplastan y cierran. Si tu pareja es un hombre, una vez excitado, puedes volverlo loco de pasión golpeando pellizcando o masajeando su trasero. Si haces el amor en la postura del misionero, aprovecha y golpea suavemente sus nalgas, o bien estrújalas con fuerza. Acaricia uno de los puntos favoritos de los hombres, allí donde confluyen espalda y trasero. Usa las dos manos. Próstata Es el llamado punto G masculino por las sensaciones tan intensas que produce. La única forma de llegar hacía este músculo directamente es a través del ano, aunque puede estimularse también a través del perineo. Ano Perineo La zona comprendida entre los órganos genitales y el ano es muy sensible a la estimulación y de la cual disfruta poca gente. En el caso de la mujer, esta zona reacciona muy bien a la presión de los dedos o a las caricias circulares. En el caso del hombre, es más sensible aún, debido a que bajo la piel de encuentra la próstata, el llamado punto G masculino. Presiona fuertemente con sólo uno o dos dedos sobre la piel que hay detrás del escroto. No lo hagas más de un segundo. Repite varias veces. La combinación de la estimulación del perineo, a la vez que practicas sexo oral, resulta extremadamente placentera. Evidentemente, aparte de un masaje, puedes atreverte con juegos más sensuales, como chupeteos, lametones, pequeños mordiscos, etc. Un juego sexual que puede resultar muy satisfactorio para los dos, es el de usar los pies para jugar con los genitales de la pareja. Eso si, siempre hay que actuar con mucho cuidado ya que con los pies no existe tanto control que con las manos. Los genitales Un punto especial merecen los genitales de ambos sexos, ya que contienen el mayor número de terminaciones nerviosas sensitivas y la estimulación de estas áreas produce las sensaciones sexuales más potentes. Los genitales de la mujer El clítoris Es la parte más sensible sexualmente del cuerpo de la mujer y la más fácil de estimular. Debe hacerse suavemente y sin precipitación, para que no resulte molesto. Tienes que evitar tocar el clítoris si esta seco, por ello, lubrica con saliva tus dedos antes de tocarlo. La estimulación del clítoris con el extremo del pene erecto del compañero es una sensación extremadamente placentera para muchas mujeres. La vagina La entrada de la vagina es rica en terminaciones nerviosas y reacciona con intensidad a toda clase de caricias. Los labios menores de la vagina son mucho más sensibles que los mayores, sobretodo a lo largo de la superficie interior. En la pared frontal de la vagina se encuentra el denominado punto G, terriblemente sensible a la estimulación erótica. Un divertido juego sexual que pueden practicar todas las mujeres a solas o con la pareja es la búsqueda exacta del punto G. Los genitales del hombre Los testículos El pene Es la zona más sensible de un hombre y por lo tanto donde recibe las sensacionesmás intensas y placenteras. Todo el pene es muy sensible, pero hay dos partes que lo son extremamente: El frenillo, o también llamado punto V del hombre. Debido a la extrema sensibilidad de estas dos partes del pene, la mejor forma de estimulación es la oral, ya que el contacto con la lengua es mucho más suave que con las manos o los dedos. Se pueden dar pequeños golpecitos con la punta de la lengua y suaves lamidos dando circulitos encima, alternando con pasadas verticales y horizontales. En caso de que se usen los dedos o cualquier otra parte del cuerpo u objeto, hay que tener la zona bien lubricada para que el contacto sea suave. Hasta el próximo relato. |

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